El maniquí

El maniquí es quizás el accesorio más utilizado en el escaparate, y el que más nos puede ayudar cuando se trate de tiendas de confección. A través del maniquí se puede mostrar las prendas de ropa y los tejidos mucho mejor que si se colocan en el suelo o en la pared, de manera mucho más real, dando una idea de cómo sentará la prenda una vez puesta.

Los primeros de los que se tiene conocimiento datan del siglo XVIII y estaban fabricados en mimbre, rudimentariamente.

Posteriormente, a mediados del siglo XIX se forman con alambre, luego con cartón forrado y después con cera moldeada.

Fue a comienzos del siglo XX cuando fue perfeccionado el maniquí, adaptándole cabeza, brazos y piernas articuladas. Se representaban con mayor expresión realista y en actitudes que querían ser reales, pero que carecían de toda sensación de vida y naturalidad. Con ellos se pretendía únicamente la exhibición, totalmente pasiva, de las prendas de ropa.

En el maniquí moderno se tiende a representar la mercancía (trajes, vestidos, etc,.) requiriendo la atención para esta misma y suprimiendo todo detalle representativo que pueda reducir el valor de aspecto de aquella.

Las formas actuales excluyen toda impresión de realismo pasivo y tratan de expresar acción animada y una sensación de vida y ambiente. No podemos olvidar que el maniquí es un soporte excelente para que la mercancía realce y se vea tal y como le quedaría al comprador.

el maniquí

Si hemos de presentar un traje de noche, debemos elegir un maniquí con maquillaje y peinado adecuados a este acto o momento que va a exigir llevar ese traje. De igual modo, si exponemos ropa u objetos de deporte, éstos tendrán los movimientos adecuados al deporte que queremos vender.

Los maniquís femeninos modernos son fabricados en diversas materias, de naturaleza más sólida que la cera clásica; sus formas impersonales están construidas por líneas que valoran y acentúan la buena misión y elegancia de los trajes con que se les viste.

Entre ellos hay diversos tipos: los que tienen los miembros rígidos o los que tienen articulaciones para facilitar la expresión de cualquier movimiento. El color es diferente al natural y está siempre representado por colores vivos o matices neutros, blanco, negro y hasta por el oro o la plata, en algunos modelos han sido reemplazados los cabellos por hilos de lana u otras materias.

Los detalles fisonómicos están representados esquemáticamente y con ninguna o muy pocas áreas de contraste con el color general. En los maniquíes porta-tejidos es suprimida toda sensación de volumen o tercera dimensión y sólo está representada una silueta esquemática de la figura, adoptando ésta actitudes teatrales particularmente en los brazos para que los tejidos que la cubran se desenvuelvan en amplios y largos pliegues; estos maniquíes no pueden ser vestidos y son utilizados solamente para la muestra de tejidos o trozos sin cortar, de las piezas.

Los modelos a vestir tienen un a base de sustentación que forma cuerpo con la figura o se mantienen por medio de una plancheta con un tronco vertical que se funde con una de las piernas del maniquí. El último modelo de maniquí masculino puede adoptar las más diferentes actitudes y representar variados movimientos por un ingenioso juego de articulaciones; las manos tienen tal flexibilidad y presión que pueden cerrarse y agarrar objetos y cosas de algún peso.

Los maniquíes de niños han evolucionado bastante, pero no tanto como los de tallas mayores. Para transportar o vestir a un maniquí se le habrá de sostener por el talle, nunca por los brazos o cabeza, porque al tener el juego del movimiento se pueden romper.

Además de los maniquís completos, encontramos otros, como por ejemplo bustos , que pueden ser muy útiles para mostrar determinados tipos de prendas, como camisetas, slips, sujetadores, sombreros…, que no necesitan de un maniquí entero para poder ser bien apreciadas.

Los maniquíes pueden presentar los personajes más diversos, pero su estilo siempre deberá adecuarse al del local y al artículo que presentan. A través de los maniquíes se pueden conseguir efectos especiales muy diversos: rigidez, seriedad y estatismo o, por el contrario, marcar fuerzas direccionales dinámicas .

Actualmente existen muchos modelos distintos de maniquíes, desde los más realistas a los más esquemáticos, y podemos encontrar en el mercado el que mejor se ajuste al establecimiento y al producto de que se trate. Las firmas dedicadas al equipamiento comercial proporcionan todo el material que puede necesitar un establecimiento, desde mostradores, perchas, estanterías.., pasando por amplios catálogos de maniquíes, en los que se encuentran maniquíes, bustos, y accesorios de todo tipo, capaces de cubrir todas las necesidades.

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