Espacio Efímero en Festival LlumBcn

Os presentamos un proyecto efímero que nos parece estupendo y que hemos descubierto hace poco del Festival LlumBcn.

El evento forma parte de las actuaciones efímeras que rememoran la fiesta de la que fue patrona de la ciudad. El pórtico del Tinell es un espacio lineal elevado sobre una plazoleta de la calle Comtes. En su interior una densidad de hilos de algodón transportan por dentro una luz blanco-azulada y pretenden solidificar el efecto natural de una fuerte nevada, fenómeno habitual propio de otros tiempos, en que la nieve solía hacer acto de presencia durante las fiestas de Santa Eulàlia. Los visitantes, en su circulación a través de estos hilos que penden del techo, reciben en su memoria un doble efecto: el recuerdo de una climatología que ya no se da con la insistencia de antaño y la gustosa sensación de atravesar un espacio lívido y densamente ocupado.

Dicen que cuando Santa Eulalia murió sacrificada, se produjo una de las nevadas más copiosas que se han visto en la ciudad de Barcelona, y dicen también que nunca más ha vuelto a nevar un 12 de febrero en la ciudad.

Leyenda o realidad, el proyecto “neumorta”, que así es el título de esta intervención, pretende transformar la relación existente entre la plaza del Rey y el porche del Tinell, convirtiéndolo en un espacio lleno de nieve, inmóvil y fría, que tan solo entrará en movimiento con el paso curioso del público asistente.

Una serie de cuerdas de algodón, colgadas del techo, conforman una malla penetrable de 15x15cm que se transforma en una gran cortina de 2m de anchura, 4,5m de altura y 11m de profundidad, mientras que la sensación de frialdad se consigue mediante una fuente de luz negra, formada por fluorescentes ocultos tras las columnas del porche.

La iluminación de los restos del polvo de algodón, arrancados por el paso del público y depositados en el pavimento, completan la sensación buscada de frialdad nívea, mientras que el contrapunto de la frialdad inmóvil se consigue a partir de la instalación de un proyector de luz roja, programado para producir un efecto “latido” que ayuda a marcar el final del trayecto.

Una melodía interpretada al piano, compuesta de forma expresa para esta instalación por Gerard Guerra, músico y estudiante de la ETSAB, profundiza en la percepción de la atmósfera, creando un ritmo de características ceremoniosas que acompaña el paso de los visitantes.

Fuente: On Diseño

Publicado en Blog, Blog escaparatismo.